Saltar al contenido
Kite Threads

RelatoMemoria5 min

No envié aquella carta

La escribí al volver a casa. La guardé durante años. Un día entendí que aún tenía sentido darle un lugar.

Relato de muestra · Ficción original, no es un testimonio real
Carta manuscrita y un sobre abierto sobre un escritorio de madera junto a una ventana, con una pluma al lado
Imagen ilustrativa original.

La escribí al volver a casa, todavía con el abrigo puesto. Me senté en la cocina y llené dos hojas sin tachar casi nada, cosa rara en mí.

No era una carta de amor, o no solo. Era una forma de dar las gracias por una conversación que me había cambiado la tarde. Hablaba de un andén, de un tren que se retrasó, de lo fácil que resultó reírnos de nada.

La metí en un sobre y la dejé en el cajón de la entrada. Pensé que la enviaría al día siguiente. Luego pensé que era demasiado. Luego dejé de pensarlo.

Pasaron años. Me mudé dos veces y la carta viajó conmigo, siempre en el mismo sobre, cada vez un poco más amarillo.

Un domingo la encontré buscando otra cosa. La leí de pie, junto a la ventana. Me sorprendió que todavía fuera verdad: aquella tarde había existido, y había sido buena.

No sé si habría servido de algo enviarla entonces. Lo que sí entendí es que guardarla en silencio también era una manera de no darle lugar. Así que la copié, cambié dos frases y, por primera vez, la mandé.

No esperaba respuesta. Llegó una, breve, unas semanas después. Decía solo: «Yo también me acuerdo del tren».

La conversación

Un espacio para responder despacio. Cada comentario se revisa antes de publicarse. Privacidad

Cargando la conversación…

Seguir leyendo