ReflexiónAmistad4 min
Volver sin tener nada preparado
Sobre las segundas visitas, las amistades que se retoman y el valor de presentarse sin discurso.

Pasaron años sin escribirnos. No hubo pelea ni despedida; simplemente, la vida fue ocupando los huecos. Cuando por fin nos vimos, yo llevaba preparadas varias explicaciones. No usé ninguna.
Volver a alguien no siempre exige reparar el tiempo perdido. A veces basta con aparecer, sentarse y dejar que la conversación encuentre su propio ritmo.
Sin guion
Preparar lo que vamos a decir nos protege, pero también nos aleja. El discurso ocupa el lugar donde podría haber escucha. Llegar sin nada preparado es una forma modesta de confianza.
No todas las vueltas salen bien. Algunas confirman que el camino se separó. Aun así, presentarse con sencillez permite saberlo con honestidad, sin adornos.
La conversación
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